El show de Katy Perry deslumbró a Los Ángeles en la tercera y última inauguración del Mundial

California se vistió de gala para cerrar la trilogía de ceremonias mundialistas con un espectáculo dominado por la tecnología y la inmensa cultura del entretenimiento estadounidense.

Por Ramiro Jara

Tras la fiesta en Ciudad de México y la apertura de Canadá, Los Ángeles cerró la ronda de inauguraciones de la Copa del Mundo 2026. La organización montó un espectáculo que dejó de lado la historia tradicional para apostar por la espectacularidad moderna, los ritmos urbanos y una puesta en escena digna de Hollywood. El clima anticipaba una jornada inolvidable.

La copa en el medio, un símbolo de las ceremonias de la FIFA.

La figura estelar fue Katy Perry, que se adueñó por completo del campo de juego. Acompañada por sus bailarines, la artista brindó una presentación que tuvo todos los condimentos. Su show funcionó como el eje de una fiesta que sumó a referentes del hip-hop internacional, logrando una transición musical que reflejó la diversidad cultural de la sede y logró conectar con el público.

Perry hizo partícipe del show a Tius Luka, un niño que la conmovió con sus videos cantando en redes.

El impacto visual fue otro punto alto de la puesta en escena. Aprovechando la inmensa pantalla de 360 grados del recinto californiano, se proyectaron gráficos en realidad aumentada que cautivaron al público. Luces láser y una tanda de fuegos artificiales terminaron de redondear un segmento artístico enfocado en el futuro del entretenimiento deportivo, asemejándose a los tradicionales shows de medio tiempo.

Con el humo disipado y los escenarios retirados en tiempo récord, el césped quedó impecable para el plato fuerte. Con el aliento de la multitud que colmó las tribunas, el seleccionado estadounidense saltó a la cancha. La presión de la localía pesaba, pero el equipo comenzó su camino en la máxima cita del fútbol internacional superando ampliamente a Paragüay.

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