Con Shakira como protagonista, México albergó la primera de las tres inauguraciones del Mundial

El mítico templo del fútbol se convirtió en el epicentro del planeta con una ceremonia repleta de estrellas internacionales, ritmos latinos y una emotividad única que dio el puntapié inicial a la máxima cita.

Por Agustina Banegas

Los ojos de miles de millones de fanáticos se posaron sobre uno de los campos de juego más míticos del planeta. El Estadio Azteca se vistió de fiesta para recibir la primera ceremonia de apertura del Mundial 2026, congregando a más de 87.000 espectadores que transformaron las tribunas en una verdadera caldera de pasión y color antes del estreno de la selección local frente a Sudáfrica. El arranque del espectáculo combinó la frescura de Maná y Danny Ocean con el romanticismo de Los Ángeles Azules y Belinda, logrando que la gran novedad de la jornada se diera en la conformación de una fiesta que encendió al público con ritmos latinos.

El hit “Oye mi amor” puso de pie al Azteca.

La transición hacia el plato fuerte de la tarde mantuvo la adrenalina por las nubes gracias a una puesta en escena tecnológica y visual que deslumbró a propios y extraños. Tras la enérgica aparición urbana de J Balvin, el escenario principal vibró con la entrada de Shakira y Burna Boy, quienes hicieron rugir al público al ritmo de “Dai Dai” mientras en el campo de juego se exhiba una réplica gigante del trofeo de la FIFA. La espectacularidad del show artístico sirvió como la antesala perfecta para el momento de mayor protocolo e identidad, en el que en la fachada de la cancha se desplegaron las banderas de las 48 naciones participantes.

La colombiana, personaje recurrente en estas ceremonias, no defraudó.

El tramo final elevó las pulsaciones al máximo, fusionando la solemnidad de las grandes citas con la profunda emoción de los himnos nacionales que paralizaron los corazones de los presentes. La imponente voz de Andrea Bocelli junto a EJAE conmovió a las tribunas al interpretar “DNA”, la canción oficial del certamen, justo antes de que Gianni Infantino y Salma Hayek develaran el ansiado trofeo dorado. Este cierre de lujo, coronado por las impecables estrofas entonadas por Lila Downs y Alejandro Fernández, llegó en el momento justo para reinsertar la pasión dentro de una estructura colectiva que necesitará de todos sus hombres al 100% de cara a la competencia pura.

La aparición del italiano fue la frutilla del postre de un show que reunió todos los ingredientes.

Esta histórica tarde en suelo mexicano representa apenas el primer eslabón de una innovadora trilogía de aperturas que continuará mañana mismo en los estadios de Los Ángeles y Toronto para recibir a las demás sedes del torneo. Con la pelota ya rodando de manera oficial, las especulaciones tácticas y los debates de vestuario quedaron de lado para dar paso a la verdad absoluta, que se escribe sobre el campo de juego.

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